El Pollo y yo
Naturaleza de mi relación con el pollo.
El pollo y yo solo somos amigos. Solo amigos.
Revisando el comentario (el único que tengo), me he dado cuenta que Rosita (quien alegremente promociona un sitio para adultos que no existe) ha comentado que el pollo y yo aparentemente tenemos una relación mas profunda - y por qué no decirlo, sanguínea -.
Repito. El pollo y yo solo somos amigos. A pesar que el sigue molesto conmigo, yo aún lo quiero. Sé que el me quiere, aunque es muy orgulloso como para aceptarlo. Sé que lo hace porque me está mirando. O tal vez esté planificando mi muerte lenta y prematura.
Tengo que aceptar que desconfio de todas las aves. Todas en general. Los pajaritos, las palomas... ay las palomas! He tenido más de un casi ataque cardiaco cada vez que levantan el vuelo inesperadamente y creo que he asesinado a alguna con la llanta izquierda del carro plomo. Qué satisfacción no satisfecha debido a la cara de horror de una pareja que en un parque presenció la muerte de una de estas aves. Es que nadie me hace caso... he dicho mil veces que las palomas son desafiantes... son el diablo. Increíble pero cierto... las palomas (unas totales desconocidas para mí) me desafían cada vez que me miran.
El pollo rosado en cambio solo me desafía ahora porque está resentido y porque sabe que puede desafiarme. Siento que debería levantarme y darle un abrazo, pero no. Sé que me rechazaría. Aunque hace un instante podría jurar que me ha brindado una sonrisa... o una "sinrisa", muy pequeña... pero sonrisa al fin.
Vuelvo entonces, a la naturaleza de mi relación con el pollo. No puedo decir que es un amigo fiel, porque no es un perro. No es cariñoso ni se acurruca en mis piernas porque no es un gato. Es simplemente el pollo rosado.
Al final de cuentas, sigue siendo 21 de enero y somos el Sr. Pollo Rosado y yo.